Frutos secos

Los frutos secos son alimentos beneficiosos para nuestra salud, compatibles con una dieta sana y equilibrada y que además nos ayudan a prevenir enfermedades. Forman parte de la dieta mediterránea, considerada por muchos expertos como la más aconsejable para la salud.

Se les llama frutos secos ya que en su forma natural están compuestos por menos de un 50 por ciento de agua. Hoy en día se incluyen unos veinticinco tipos diferentes: piñones, almendras, avellanas, nueces, pistachos…

Son alimentos fáciles de adaptar a nuestra dieta diaria y una muy buena opción para completar la alimentación de las personas vegetarianas por su aporte de vitaminas, proteínas y minerales, entre los que destaca el fósforo, el potasio, el magnesio y el hierro. Se caracterizan por una composición rica en grasas que aporta muchas calorías, pero los expertos niegan que su consumo provoque un aumento de peso.

Entre sus magníficas cualidades destacamos:

  • fortalecen la musculatura gracias a su aporte de calcio, lo que ayuda a los jóvenes en su crecimiento y a los adultos a prevenir la osteoporosis; es un buen sustitutivo para aquellas personas a las que no les gusta o no toleran la leche
  • ayudan a controlar el colesterol al estar compuestos en un alto porcentaje por aceites grasos, entre los que destaca el ácido oleico y linoleico; según numerosos estudios, el consumo habitual de nueces, almendras y avellanas, ayuda a reducir el colesterol total y el LDL, el colesterol denominado malo, hasta en un 10 por ciento
  • contienen altos niveles de fibra vegetal que ayudan a regular el tránsito digestivo
  • estudios preliminares indican que sus propiedades vitamínicas los sitúan como alimentos considerados buenos para prevenir enfermedades cancerígenas
  • son fuente de vitamina E, sobre todo las nueces, con lo que poseen efectos antioxidantes que ayudan a regular la circulación sanguínea y retrasar el envejecimiento

Receta para una dieta sana y equilibrada

Los frutos secos son ideales para acompañar ensaladas y verduras: las nueces con lechuga y queso de cabra y los piñones mezclados con espinacas y rehogados; también en ensalada de pasta con espárragos, avellanas y almendras tostadas. Además pueden utilizarse para crear deliciosas salsas; en concreto, la salsa de almendras es apta tanto para la carne como para el pescado.

Por último, son ideales para consumir en el desayuno, acompañando al café o a un yogur y como tentempié entre horas en la merienda o a media mañana.