Dependencia emocional

Los expertos utilizan una serie de técnicas que nos pueden ayudar a identificar si una persona sufre dependencia emocional, si bien el psicólogo es el único que puede dar un informe final.

Estas son algunas de las pistas que pueden mostrar problemas en tus relaciones afectivas:

  • El miedo a la soledad. Es uno de los principales problemas de las personas dependientes emocionalmente. A veces, el miedo a la soledad obliga a sacrificar su autoestima porque se tiene miedo a no soportar la pérdida de la otra persona.
  • El hiper romanticismo. No se trata de no creer en el amor, pero en la vida hay muchos factores que pueden traernos la felicidad: la familia, los amigos, el éxito personal …
  • Baja autoestima. Para los expertos, es uno de los problemas más comunes entre las personas emocionalmente dependientes. Su baja autoestima les obliga a creer que la única manera de sentirse útiles o válidos es siendo queridos por otra persona.
  • La ansiedad, la ira y la falta de confianza es otro de los rasgos más comunes entre los adictos. De hecho, la persona dependiente puede llegar a sentir permanentemente sentimientos como el miedo, la culpa, la rabia, la ira o los celos hasta el punto en que sus sentimientos no los dejan disfrutar de sus relaciones afectivas.
  • Ilusión y desilusión. Se trata de poner demasiadas ilusiones y esperanzas en la relación y comienza a sentirse decepcionado cuando termina. En ese momento hay que aprender a controlar los deseos para no convertirnos en dependientes emocionalmente de una persona con la que ya se ha finalizado la relación afectiva.

Codependencia emocional

La dependencia emocional está directamente relacionada con el amor y se refiere a la necesidad de tener sentido sólo a través de la otra persona. La codependencia en cambio se da cuando una persona depende de otra persona que a su vez depende de otra cosa (una adicción al juego, por ejemplo).

La persona codependiente se olvida de sí misma para centrarse únicamente en los problemas de la otra persona. La persona codependiente suele relacionarse con otras personas problemáticas para poder rescatarlas de sus problemas y de esa forma crear un lazo de unión entre ellas. Los problemas pueden ser familiares, profesionales o de adicciones. Es también habitual que la persona codependiente se obsesione y le perdone cualquier acción a la otra persona, incluso cuando ésta la insulte, humille o hiera deliberadamente.