Cómo ser más asertivo

La asertividad es una habilidad social que se sitúa entre la pasividad y la agresividad. Para ser más asertivos en la vida y en el trabajo debemos de trabajar nuestro autocontrol.

Qué es la asertividad

Existen varios comportamientos , que van desde el pasivo hasta el agresivo. Entre ambos polos se encuentra la conducta asertiva. En nuestras relaciones con los demás nos movemos de un polo a otro. La conducta ideal es tener autocontrol para elegir en cada momento qué postura debemos adoptar: pasiva, agresiva o asertiva.

Las características que definen a la persona pasiva son las siguientes:

  • Deja que vulneren sus derechos y permite que pisen su terreno.
  • Se aprovechan de ella.
  • No suele lograr sus objetivos.
  • Se siente frustrada y su autoestima es baja.
  • Paga un alto coste emocional en sus relaciones.

Por el contrario, la persona asertiva:

  • Protege sus derechos y respeta los de los demás.
  • Logra sus objetivos mientras respeta la integridad de los demás.
  • Se siente satisfecha consigo misma aunque no consiga sus objetivos.
  • Permite expresar sus sentimientos.
  • Ofrece explicaciones sobre su conducta cuando es posible.
  • Confía en sí misma y paga un coste emocional menor.

Ser asertivo es señal de respeto, pero no implica necesariamente cariño de los demás. En general, es la elección más oportuna.

 

 

Cómo ser más asertivo en la vida y en el trabajo

 

Para ser más asertivos tanto en la vida como en el trabajo, podemos recurrir a dos técnicas: por un lado, aprender a denegar peticiones; por otro lado, saber cómo realizar peticiones.

Cuando deneguemos una petición, debemos:

  • Escuchar atentamente y empatizar con la otra persona.
  • Expresar nuestro objetivo con un mensaje similar a "desde mi punto de vista", "en mi situación", "dado mi cargo",…
  • Sugerir alternativas.

Para realizar una petición, debemos actuar del siguiente modo:

  • Planificar previamente nuestra actuación y nuestros objetivos, eligiendo el momento y el lugar adecuado.
  • Exponer las situaciones sin realizar ataques personales.
  • Describir las consecuencias negativas si se sigue con la situación actual.
  • Empatizar con las objeciones que nos planteen y asumir nuestras responsabilidades.
  • Sugerir alternativas e implicarnos personalmente en la búsqueda de soluciones.
  • Aplazar la discusión para otro momento si no hay posibilidad de llegar a un acuerdo.