Golpes en la cabeza

Golpes en la cabezaLos golpes en la cabeza son por desgracia muy habituales en los niños. En la mayoria de las ocasiones no tienen mayor importancia, pero deben siempre observarse con precaución.

Los golpes más serios suelen ser causados por caídas desde una altura considerable o por el impacto con algún objeto. Es normal que chichón aparezca de inmediato, hinchado y con un color azulado.

Qué hacer cuando el niño se golpea la cabeza

Segun la reacción del niño sabremos si se trata de un traumatismo leve o grave. Si el niño rompe a llorar suele tratarse de un golpe sin importancia. Sin embargo, prestar especial atención si al levantarse parece marado o su comportamiento es extraño:

  • Si el niño sangra por la cabeza, comprimir con firmeza con una gasa o un paño limpio y seco, sosteniendo con ambas manos la cabeza alineada con el cuello
  • Si vomita, rotar hacia un lado cabeza, cuello y cuerpo en un solo movimiento
  • Si no respira, iniciar respiración artificial (se aconseja conocer y entrenarse en el procedimiento)

Solicitar ayuda y llamar a un servicio de emergencia en cualquiera de los casos anteriores; igualmente, si el niño es menor de 12 meses es preferible que lo vea un médico.

Cuando se trata de un traumatismo leve, no aplique en la zona golpeada remedios caseros. Puede comprimir suavemente la zona del golpe con algo frío o hielo envuelto en un paño para disminuir el chichón que puede formarse.

Sin embargo, debe observarse con mucha atención el comportamiento del niño en las 24 horas siguientes y acudir al médico si nota algo extraño.

  • Asegúrese de que el niño habla con normalidad y se mueve normalmente
  • Pídale de vez en cuando que nombre personas conocidas o sus juguetes
  • Si hay corte o herida que sangra, aplicar agua oxigenada o antiséptico, comprimir con una gasa seca para evitar el sangrado y trasladarlo a un Centro de Salud
  • Debe acudir con urgencia a un Centro de Salud si el niño se marea o vomita, si pierde la consciencia, no se despierta, está más somnoliento que de costumbre o si el llanto es inconsolable y persistentente y no encuentra manera de calmarlo.