Pensamiento positivo contra el estrés y la depresión

Pensamiento positivo

Pensamiento positivo

¿Sensación de arrancar mal el día? ¿Las cosas no nos salen como queremos? El pensamiento positivo frente a las diferentes adversidades en nuestra vida ayuda al cerebro a superar las emociones negativas, por otro lado normales, que nos vienen a nuestra cabeza en diferentes momentos. El pensamiento positivo tiene una influencia directa sobre nuestro cuerpo, promoviendo respuestas positivas y de esta forma generando una barrera natural contra el estrés diario e incluso la depresión.

Cómo pensar en positivo

Es inevitable hacer desaparecer por completo los sentimientos negativos causados por problemas cotidianos o adversidades en nuestra vida. Sin embargo, podemos detectar en todo aquello que nos ocurre las sensaciones positivas para de esa forma convencer a nuestro cerebro de que nos ocurre no tiene porqué ser algo tan negativo. Hay que tener en cuenta que nuestro cerebro produce moléculas que transmiten información y que las respuestas que demos a esa información se traducirá en sentimiento. Si conseguimos buscar el lado positivo de las cosas, lograremos sentirnos más felices y controlar nuestra frecuencia cardiaca, además de mantener nuestros niveles de glucosa dentro de los parámetros normales.

Actitud positiva

La clave está en tener siempre una actitud positiva que nos convierta en personas más tolerantes y abiertas, y nos ayude a adaptarnos mejor a los cambios.

Además, es importante también establecer metas u objetivos alcanzables; de lo contrario, podemos caer en la frustración y el estrés. Realizar deporte y la formación constante a lo largo de toda la vida, nos ayudan a sumar nuevos conocimientos y nos otorgan una una mayor confianza en nosotros mismos.

Pero quizás el punto más importante es aceptarnos tal y como somos,  asumiendo defectos pero apreciando nuestras virtudes y lo que hemos conseguido, siempre intentando desarrollar y mejorar nuestras relaciones personales y ayudando en lo posible a los demás.

Las experiencias negativas deben ser un aprendizaje y un motor de cambio que nos empuje a mejorar como personas.

No preocuparse por el futuro

Otro punto importante es saber vivir el presente, tomando conciencia plena de lo que sucede, tratando de olvidar las malas experiencias del pasado y sin intentar adivinar cómo será nuestro futuro: así evitamos la tristeza por las malas experiencias del pasado y la ansiedad por lo que nos pueda ocurrir en el futuro.