Consejos de lactancia

Consejos de lactanciaEntre los consejos de lactancia el más importante es el de iniciar la lactancia justo después de dar a luz. De ese modo se produce el principal estímulo que induce la producción de la leche: la succión del bebé.

El calostro

Durante los primeros días, la leche es más amarillenta (calostro) y contiene mayor cantidad de proteínas y sustancias antiinfecciosas. Posteriormente, la leche puede tener un aspecto “aguado” sobre todo al principio de la toma ya que es hacia el final de la misma cuando va aumentando su contenido en grasa. Sin embargo, no existe la leche materna de baja calidad; ésta siempre es adecuada al bebé y es todo cuanto necesita.

El tiempo que cada bebé necesita para completar una toma es diferente para cada bebé y cada madre y también varía según la edad del bebé y de una toma a otra. Tanto el número de tomas que el bebé realiza al día, como el tiempo que invierte en cada una, es muy variable y no hay reglas fijas. Es mejor ofrecer el pecho “bajo demanda”. Un bebé puede desear mamar a los 15 minutos de haber realizado una toma o por el contrario tardar más de 4 horas en pedir la siguiente, aunque al principio, durante los primeros 15 ó 20 días de vida, es conveniente intentar que el niño haga al menos unas 8 tomas en 24 horas (una toma cada 3 horas). Lo ideal es que la toma dure hasta que sea el niño quien se suelte espontáneamente del pecho.

Problemas con la lactancia

La mayoría de los problemas con la lactancia materna se deben a una mala posición, a un mal agarre o a una combinación de ambos; ponte cómoda y con todo el cuerpo del bebé en contacto contigo, con su cabeza y cuerpo en línea recta, sin tener el cuello torcido o excesivamente flexionado o extendido, con la cara mirando hacia el pecho y la nariz frente al pezón.

Una vez que el bebé está bien colocado, puedes estimular al bebé para que abra la boca rozando sus labios con el pezón y a continuación, desplazar al bebé suavemente hacia el pecho. El objetivo es que el bebé introduzca en su boca tanto pecho como sea posible y coloque su labio inferior alejado de la base del pezón. El niño se prenderá más fácilmente si se le acerca desde abajo, dirigiendo el pezón hacia el labio superior de su boca, de manera que pueda alcanzar el pecho inclinando la cabeza ligeramente hacia atrás. Con esta maniobra, la barbilla y el labio inferior tocarán primero el pecho, mientras el bebé tiene la boca bien abierta.

Normalmente se nota que el bebé “trabaja” con la mandíbula, cuyo movimiento rítmico se extiende hasta sus orejas, y que sus mejillas no se hunden hacia adentro sino que se ven redondeadas. Cuando el bebé succiona de esta manera la madre no siente dolor ni siquiera cuando tiene grietas.