Aprender a hablar

Aprender hablarEl bebé empieza a desarrollar las habilidades sociales mucho antes de poder hablar y reconoce los sentimientos desde los primeros meses: sabe diferenciar entre una expresión de felicidad o de enojo cuando la ve.

A partir del cuarto mes, el bebé ya está formando ideas sobre los sonidos y el habla y es capaz de comunicarse mostrando su alegría o enfado. No todos los sonidos y gestos tienen como fin la comunicación: el bebé se divierte aprendiendo a hacer sonidos y también se divierte escuchando los sonidos que él mismo hace. Hay que tener en cuenta que antes del habla aparece la comprensión, es decir, que el niño no hable no quiere decir que no comprenda. Por eso, cualquier ocasión es buena para hablar con él, contarle cosas, describirle la realidad y el mundo que compartís. Con paciencia y detalle cualquier objeto o actividad cotidianos pueden convertirse en una conversación: al cambiarle los pañales, al acostarle, en el momento del baño, al salir a pasear, …

Cómo estimular el habla del bebé

Aunque los bebés empiezan a hablar a diferentes edades, es importante hablar con el bebé incluso cuando se encuentra en la barriga de su madre ya que el bebé es capaz de oír a partir del quinto mes de embarazo. De este modo, reconocerá las voces de sus padres cuando nazca. Las palabras, los sonidos e incluso cantar llamarán la atención del bebé y estimularán su capacidad de aprender.

El lenguaje se desarrolla rápidamente a partir de los primer año de vida. A partir de los 10 meses el bebé es ya capaz de pronunciar su primera palabra. En torno al primer año, el bebé será capaz de manejar unas cinco palabras con soltura; a partir de los dos años son ya alrededor de 200 las palabras que forman parte de su vocabulario y empiezan a hablar de forma telegráfica: combinan dos o tres palabras para formar frases muy simples como "mama comer" o "gatito se fue".

Problemas del habla

Existe un cuadro médico denominado "retraso madurativo o constitucional del lenguaje" en el que los niños comienzan a hablar más tarde de lo esperado. Es algo muy normal en los niños y menos frecuente en las niñas. Del mismo modo, muchos niños y niñas expuestos a varios idiomas desarrollan el lenguaje de manera más lenta.