Técnicas de relajación

La relajación es un actividad que ayuda a mejorar nuestra salud en general y a disfrutar más de nuestra vida. Los beneficios de las técnicas de relajación son muchos y a varios niveles.

Aprender a relajarse es importante para nuestro cuerpo y mente. El ritmo de vida actual nos lleva a vivir con prisas, estrés, nervios y ansiedad. A veces el cuerpo nos avisa de que hemos sobrepasando sus límites: problemas de salud, ataques de ansiedad, infartos, problemas digestivos, … Es importante empezar a cuidarse desde antes dedicando unos minutos al día a una actividad saludable como es la relajación.

Beneficios de las técnicas de relajación

A nivel psicológico y emocional, practicar la relajación nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos. Por otro lado entre los múltiples beneficios de la relajación a nivel físico destacan los siguientes:

  • Disminución de la presión arterial y del ritmo cardiaco.
  • Disminución del ritmo respiratorio.
  • Estimula el riego sanguíneo.
  • Disminución de la tensión muscular.
  • Reducción en los niveles de colesterol y grasas en sangre.
  • Refuerzo del sistema inmunológico.

Técnicas de relajación

Hay muchas técnicas de relajación que se agrupan en tres grupos:

  • Técnicas de respiración. Se busca que la persona aprenda a respirar bien mediante una respiración diafragmática, más completa y más profunda. En situaciones de estrés, nuestra respiración se agita y se hace menos profunda. Con esta técnica volvemos de nuevo su respiración a un ritmo que nos facilite la relajación disminuyendo el ritmo cardiaco.
  • Técnicas de relajación muscular. Se basan en practicar la tensión y relajación de distintos músculos del cuerpo siguiendo un orden determinado. De esa forma se enseña al cuerpo a diferenciar bien los estados de tensión y relajación y se aprende a relajar cada uno de los músculos o grupos musculares trabajados, lo que se traduce en una relajación de todo el cuerpo.
  • Entrenamiento autógeno. Se busca inducir una desconexión general del organismo. Mediante estas instrucciones se van induciendo diferentes sensaciones físicas típicas del estado de relajación.

A partir de estas bases los terapeutas y las distintas orientaciones psicológicas y otro tipo de disciplinas (Pilates, Yoga, Tai Chi, Qi Gong, Reiki, Ikebana, etcétera) lo aplican de una forma o de otra integradas en distintos ejercicios.