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Embarazo: tercer trimestre E-Mail

Embarazo tercer trimestre
Embarazo tercer trimestre
Durante el tercer trimestre te sentirás más cansada y tendrás más dificultad para mantener tu ritmo diario, especialmente a partir de las 32-34 semanas. El nerviosismo hace que muchas futuras madres piensen que su bebé se va a adelantar, aunque raramente sucede.

Posiblemente tu médico te pida hacer un análisis de sangre para detectar niveles bajos de hierro en la sangre, algo común en las mujeres embarazadas. Si te receta suplementos de hierro, te recomendamos ingerir abundantes cantidades de líquidos y mucha fibra para contrarrestar el estreñimiento causados por el consumo de hierro.


Final del embarazo

Conforme se acerca el final del embarazo notarás que tu hijo se mueve menos; es normal, dado que el espacio de que dispone es proporcionalmente menor. Al bebé le está costando más estirarse y moverse porque cada día crece más y a partir de la semana 31 buscará girar para colocarse con la cabeza hacia abajo en preparación para el parto. Hacia la semana 35 la parte que va a salir primero en el momento del parto (que suele ser la cabeza) ya está encajada en la pelvis, con lo que ya está preparado para que se produzca el parto.

Es aconsejable familiarizarse con las técnicas para aliviar el dolor que ofrece el hospital, clínica o maternidad, incluyendo la cesárea. Alrededor de uno de cada cinco bebés nace por cesárea, siendo un método muy habitual en algunos países aunque la mayoría de las cesáreas son imprevistas y el médico puede optar por este médico incluso una vez que el parto se ha iniciado.

Al final del tercer trimestre algunas mujeres empiezan ya a sentir contracciones. Se las llama contracciones Braxton-Hicks, no causan dolor y es la forma en que el cuerpo se prepara para el parto. Es muy normal realizar pruebas del tipo CTG para medir esas contracciones y el pulso cardíaco del bebé.

Síntomas o señales de inicio del parto

Llama a tu médico o acude sin temor al hospital si se diesen cualquiera de los siguientes síntomas:

  • tienes contracciones intensas y regulares (cada 10 minutos o menos) que no se detienen al cambiar de posición
  • rompes aguas
  • sufres pérdida de sangre de color rojo brillante

 

Si el parto se retrasa, no hay mucho que puedas hacer salvo esperar. Aprovecha esta oportunidad para descansar todo lo que puedas antes del parto y de la llegada del bebé. La mayoría de los médicos prefieren que las mujeres den a luz antes de la semana 42. Si el parto no llega, el médico verificará la placenta y la cantidad de líquido amniótico que rodea al bebé y es posible que decida inducir el parto.